Tras finalizar la actividad, salimos a hacer un tour por Caspe para que el grupo esloveno conociera nuestro pueblo, menos mal que estaba Maja para traducir, ¡Y que calor hacía!
Nos tomamos un descanso comiendo para continuar con las actividades más tarde.
Aunque al principio se descontroló todo un poco, logramos arreglarlo y que todo el mundo se lo pasara en grande, eso sí, acabamos un poco pasados por agua.
Después de cenar, ya bien secos, finalizamos el día jugando a un juego intercultural de cartas 'Barnga' totalmente silenciosos con el que llegamos a la conclusión de que a veces es difícil adaptarse a otras culturas, pero que no hay nada imposible.





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